miércoles, 24 de marzo de 2010

Expedicion Ucrania 3ª Parte

10/01/2010

Hoy ibamos a Ozerna, una cueva cercana al pueblo de Ternopil. Tiene un recorrido laberíntico de 120 Km., pero con galerías más grandes que Milinky; el club que la explora es el EspeleoClub de Ternopil. Cerca, se encuentra su hermana mayor Optimisticheskaya que actualmente tiene unos 230 Km. (la segunda más grande del mundo en yeso). La ilusión de los espeleólogos de la zona es unir ambas cavidades ya que las dos bocas se encuentran separadas entre ellas por 500 metros. Esto la convertiría en la cueva más grande del mundo con casi 400 Km.


Según nos dijeron, esta hazaña será muy difícil ya que ambas cavidades están separadas por un río y dificultará mucho la unión entre ellas.


Nos hemos levantado a las 6:30 con dolor en todo el cuerpo debido a la paliza de la jornada de ayer. A las 8:00 cogemos el Papa móvil hasta un gran prado lleno de nieve donde hay una dolina de 80 metros de diámetro por 15 de profundidad y en el fondo una estructura de hierro nos indica donde esta la entrada. La estructura tiene una puerta metálica que se puede cerrar tanto de dentro como de fuera y así no puede entrar nadie que no esté autorizado; por otro lado, sirve para que el pozo de entrada no se obstruya por desprendimientos de piedras, ni por la nieve.

El viaje con el Papa móvil fue muy entretenido como todos los demas, una porque la aguja indicadora de gasolina estaba loca y porque dentro del coche ibamos 7 con nuestros respectivos petates: el Papa, Andriy, Svitlana, su marido y nosotros tres.

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A las 10:00 estábamos muertos de frío pero ya preparados, y nos dirigimos al fondo de la dolina, y tuvimos que esperar a que nos abrieran desde dentro. Para poder entrar a la cueva pidieron un permiso especial, y la gente que hay dentro trabajando, tiene que salir a abrirnos la trampilla de metal. Pero todo no va a ser tan bonito como parece, ese permiso lo hemos conseguido a cambio de llevar unos petates cargados de alimentos y material hasta uno de los campamentos avanzados de la cueva.

Al poco rato, oímos unos ruidos metálicos y efectivamente, nos abren la trampilla y bajamos uno a uno los 8 metros de tubo metálico con escalones que hay para acceder al interior. Era una sensación rara, el meterse en una cueva de esa manera.

Una vez dentro, nos dirigimos al primer campamento por unas galerías llenas de barro y el único sonido que se escucha es un ¡xif xof! que provienen de las botas. En 10’ llegamos al campamento donde nos encontramos con unas 7 personas sentadas alrededor de una mesa y bancos de barro y piedra.

Mientras los ucranianos se organizan, nos ponemos a ver figuras de barro que hay alrededor del campamento, si si, figuras de barro. Las mujeres se aburren mucho dentro de la cueva mientras esperan a sus parejas y se entretienen a decorarla (esto nos lo dijeron ellos, no penséis que somos machistas).

Algunas de las figuras que más me llamaron la atención fueron: el ordenador, el castillo y su dragón, la torre Eiffel, unos muñequitos y después un curioso WC que aunque no era de barro, ahí estaba.
El Papa después de organizarse y antes de emprender la marcha, nos llevó a ver una salita donde había unas grandes piedras translucidas de yeso, acto seguido emprendimos el camino hacia el 3er campamento de cuatro que hay, los siete que vinimos más el presidente del otro club cargados con una saca cada uno. Nos comentan que nuestro viaje durará unas 4 o 5 horas de ida, más otras tantas de vuelta.

Comenzamos a caminar por las galerías y al poco tiempo nos encontramos con un primer lago que para bordearlo hay que hacer una pequeña escalada, oposición y vuelta a bajar.

Al poco rato, me dicen que pase yo primero porque soy el único junto con el local que tenemos botas de agua, y haríamos una cadena para pasar todos los petates hasta el final de otro lago, mientras el resto de gente iría por un meandro alternativo muy estrecho e incomodo de ir con los petates.

Mientras esperamos unos 15’ a que viniera el resto del grupo, hicimos un esfuerzo el local y yo para conversar en inglés (somos algo limitados) de las figuras de barro o del camino que faltaba.
Una vez que llega todo el equipo, sin perder tiempo continuamos la marcha y teníamos por delante 200 metros de galerías estrechas desfondadas para poner a prueba nuestra pericia en la técnica de la oposición, porque ésta era la única manera de progresar. Las paredes resbalaban mucho y a esto se sumaba que a 2 metros por debajo de nosotros estaba el agua (no era precisamente un charco de agua, sino un par de metros de profundidad) y teníamos un buen remojón si nos resbalábamos.

Llegamos a un paso donde las paredes se abrían bastante y las personas bajitas estaban obligadas a pasar este paso por alto subiendo unos 4 metros haciendo oposición y después bajando, jugándose el tipo; a Joan le tocó esta opción. Por abajo pasamos 4 personas, yo con 1,85m pasaba normal. Mientras iban pasando, Marc decidió dar marcha atrás, porque veía que aún faltaba la vuelta y estaba ya agotado. El local acompañó a Marc hasta el campamento mientras nosotros continuamos el camino.

Toda esta galería de oposiciones nos ocupó 2 horas y por fin llegamos al segundo campamento, paramos a esperar al local que había acompañado a Marc y mientras picamos algo y en 10’ apareció el local que ha habría ido como una bala para tardar tan poco. Tal como llegó, nos pusimos en marcha para llegar hasta el 3er campamento donde dejaríamos todas las sacas.


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